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9. Liberacion de cuerpo y mente 3er Capitulo
Capítulo 3.


- Pero... Yo no... - Un nuevo beso la volvió a silenciar, esta vez más apasionado, más ardiente... Finalmente ella cerró los ojos, sintiendo todo el calor que desprendían ambos cuerpos, sintiendo así mismo la excitación del joven al rozar la ingle de su pareja, para él todo ello era excitante, verla ahí tumbada, sentir su entrecortada respiración, notar como su pulso aumentaba hasta límites los cuáles sólo conocían los deportes más exigentes. Ella no sólo sentía la excitación de él, sino también la suya propia, nunca había estado en una situación así, y el olor a tierra mojada, esa sensación de libertad por una parte y sumisión por otra era algo lo cuál resultaba más afrodisíaco aún.

- No... No puedo... Ya sabes qué... ¡Ahhhh...! - Un repentino grito ahogado por el placer anunció el gesto tan anhelado por el joven; había introducido la diestra bajo no sólo su pantalón, sino su ropa interior, comenzando a acariciar de forma suave su sexo, superficialmente, deteniendo un par de dedos y utilizándolos para estimular su clítoris. - Ahora vamos a dejar las cosas claras, cariño... - Ella tragó saliba de forma un tanto precipitada, totalmente roja por la situación la cuál se le planteaba, realmente... No es que no quisiese, sino que no... "Debía".

- Empecemos, cosita... - Dijo ejerciendo un poco de presión sobre su clítoris, algo lo cuál la hizo echar la testa hacia atrás. - ¿Por qué reprimirte...? Sé que han sido incontables las ocasiones en las cuáles por una cosa u otra, te has sentido... "Alterada", y es eso algo lo cuál no vas a negarme, ¿Verdad...? - Ella negó rapidamente, emitiendo pequeños gemidos ante esas caricias. - Bien, así me gusta... Al igual que es cierto que en algunas ocasiones, leyendo ciertas cosas o... Escuchándome narrártelas también has sentido... Ciertos impulsos... Y te restaban dos opciones, una, hacer caso al cuerpo e instinto... O dos, pensar en todos esos estereotipos y mantenerte quieta e impasible... - Tras reflexionar momentáneamente sus palabras, se dispuso a protestar. - Pero yo no deb... - Un nuevo grito de placer volvió a mermar su réplica, dejándola en una placentera muestra de lo mucho que le agradaba escoger la primera opción, la de liberar por completo su cuerpo para así dejarse deleitar por los placeres que la naturaleza le brindaba y que esta maldita sociedad le privaba.

El observó complacido como el introducir lentamente los dedos corazón y anular habían dado el resultado esperado, más aún cuándo comenzó a moverlos en círculos, acariciando lentamente sus paredes, comprobando sonriente como su sexo no hacía más que segregar aquellos deliciosos flujos con los cuáles tantas veces había soñado. - Hoy, pequeña, voy a despejar esos tabúes que nublaban tu mente y te hacían meditar si estaba bien o estaba mal... - Él fue aumentando el ritmo, ella reaccionó haciendo que esos gemidos cargados de inocencia y placer fuesen resonando y mezclándose con el de la lluvia al morir sobre la húmeda tierra.

- Entonces qué, pequeña... ¿Volverás a reprimirte cada vez que te llame... Cada vez que lea algo lo cuál te incite a hacer algo...? - Ella negaba, sentía que estaba cerca, cómo ese enorme placer se acercaba, le daba igual el orgullo, le daban igual todos los prejuicios, al fin había aprendido a liberarse realmente, aprender a disfrutar de la libertad... - En ese caso, si tanto has aprendido... - Dijo el cogiendo la manita de su novia, extendiéndola hasta llegar a su sexo. - Termínalo tú pues. - Ella abrió la boca, hizo amago de decir algo, en cierto modo quería que siguiese él, quería a su vez darle placer, lo veía notablemente excitado, pronto lo sintió sobre ella besandola el cuello, apretando con fuerza su pecho mientras sin más, se limitaba a masturbarse, gimiendo en alto, a su oído, haciéndole saber así, que al fin, había ganado la batalla y la guerra contra el que hasta ahora era su peor rival: La irracionalidad.
Categoría: Arkantos | Ha añadido: fran_balerma (2011-03-22)
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